En Ariel Francisco’de Miami, los peces león invasores son criaturas comprensibles, la playa sucumbe ante la elevación del nivel del mar, y “305 hasta la muerte” es un grito de auxilio. Las voces en estos poemas hilarantes y melancólicos describen un paisaje emocional rico y variado que refleja el del estado del que anhelan escapar, vivos o muertos. Se imaginan de pie sobre islas de basura en el océano, contemplan la grama común en los camellones de las autopistas y vislumbran la nueva belleza de un Miami Beach sumergido: “El famoso art déco reemplazado por coral de fuego / y coloridos peces loro, luces de neón / restauradas por enjambres pulsantes de medusas / bola de cañón, iluminadas como un sábado por la noche”. En un momento lo extraño se vuelve familiar, solo para volverse extraño otra vez en la siguiente estrofa. Inspirándose en Campbell McGrath y Richard Blanco, entre otros, el segundo libro de poemas de Francisco, Un barco que se hunde sigue siendo un barco, trata sobre el cambio climático y las absurdidades y dificultades de ser un milenial latinx en el Estado del Sol.
Moderado por Ryan Rivas, editor de Burrow Press; con el traductor José Nicolás Cabrera-Schneider.
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